Devocionales

Cuando conocemos a Dios primero hablamos con Él, para luego hablar de Él.

“Porque tú estás a mi lado; tu vara y tu bastón me reconfortan” Salmos 23:4

La Biblia usa una figura genial para demostrar lo mucho que Dios nos ama: el pastor y sus ovejas.

Jesús es el buen pastor. Él nos ama, nos cuida y conoce incluso aquello que tenemos guardado en lo más profundo de nuestro corazón. Jesús escucha miles de oraciones de manera simultánea en muchísimos idiomas, y aun así nos atiende como si fuésemos los únicos en el universo.

Las ovejas se caracterizan por ser animales débiles y un poco torpes… pero hay algo que saben muy bien y es reconocer la voz de su pastor. Algo que nos identificará como “ovejas de Jesús” es que reconocemos cuando Él nos habla.

Si alguna vez leíste el Salmo 23, seguro sabes que en los primeros versículos el salmista se refiere a Dios en tercera persona: “El Señor es mi pastor”. “Él me lleva a descansar a prados verdes”. Pero a partir del versículo 4, dice: “no tendré miedo, porque TÚ estás a mi lado”, “TU bondad y TU fiel amor estarán conmigo toda la vida”. David ya no habla de Dios, ahora habla con Dios. Ya no habla del pastor, habla con el buen pastor.

Conocer al Dios que nos salva se trata de eso: hablar con él para luego compartir de Su amor con otros.

#elDiosquenossalva

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